Mareos en Adultos Mayores: Descubre el “Factor Oculto” que Pocos Conocen y Cómo Combatirlo
¿Observas que un ser querido de edad avanzada experimenta episodios de inestabilidad, esa sensación de que el mundo gira o de perder el equilibrio, especialmente al cambiar de postura? Esta situación es extraordinariamente común en personas mayores de 60 o 70 años y, a menudo, genera una profunda preocupación: temor a las caídas, restricción de actividades y una notable disminución de la autonomía personal. Demasiados atribuyen estos mareos en adultos mayores simplemente al proceso natural de envejecimiento, sin ser conscientes de que existen elementos cotidianos que exacerban el problema y que, con intervenciones sencillas, pueden gestionarse eficazmente. Sin embargo, hay un “factor oculto” o “enemigo silencioso” que la mayoría pasa por alto y que emerge con frecuencia en las consultas médicas. Continúa leyendo, porque al final revelaremos de qué se trata exactamente y cómo identificarlo a tiempo para mejorar la calidad de vida.
Comprendiendo los Mareos y Vértigos en la Tercera Edad
Aunque los mareos y el vértigo se presentan con mayor frecuencia a medida que envejecemos, es fundamental entender que no constituyen una parte “normal” e inevitable del proceso. Investigaciones recientes indican que entre el 30% y el 40% de los individuos mayores de 65 años experimentan estas sensaciones de manera recurrente. Las razones detrás de esta prevalencia suelen ser complejas y multifactoriales: con el paso de los años, el oído interno, crucial para el equilibrio, puede perder parte de su sensibilidad; la agudeza visual y la propiocepción (la capacidad del cuerpo para percibir su posición en el espacio) tienden a disminuir, y el cerebro, en consecuencia, puede recibir información sensorial menos precisa. Sin embargo, en medio de estas explicaciones, existe un componente particular que a menudo permanece en la sombra, un factor que es sorprendentemente común y, en muchos casos, completamente prevenible.
El “factor oculto” que, sorprendentemente, se esconde detrás de un número significativo de episodios de mareos en personas mayores no es un veneno en el sentido tradicional, sino una combinación insidiosa: la deshidratación crónica leve, a menudo en sinergia con los efectos secundarios de ciertos medicamentos de uso común. Este dúo actúa de forma sigilosa pero potente. La deshidratación disminuye el volumen de sangre circulante, lo que provoca una caída en la presión arterial, especialmente al pasar de estar sentado o acostado a ponerse de pie (lo que se conoce como hipotensión ortostática). Esta reducción del volumen sanguíneo también compromete el suministro de oxígeno vital al cerebro y al delicado oído interno, ambos esenciales para mantener el equilibrio.
Importantes instituciones de salud, como la Mayo Clinic y el National Institute on Aging, han destacado la deshidratación como una de las causas más prevalentes y, crucialmente, más corregibles de los mareos en la población geriátrica. Esta condición se ve exacerbada por varios factores:
- Una disminución natural de la sensación de sed en la tercera edad, lo que significa que el cuerpo no envía las señales de alerta habituales.
- El uso de ciertos fármacos, como diuréticos o antihipertensivos, que incrementan la eliminación de líquidos del organismo.
- Hábitos conscientes o inconscientes de reducir la ingesta de agua para evitar visitas frecuentes al baño.
Sin embargo, la trama se complica aún más, ya que existen otros factores que contribuyen a esta problemática.

Factores Predominantes Detrás del Vértigo y la Inestabilidad en la Vejez
Para facilitar la identificación, presentamos una relación de las causas más frecuentes de vértigo y mareos en la tercera edad, que podrían aplicarse a su situación o a la de un familiar:
- Deshidratación (leve a moderada): Una ingesta insuficiente de líquidos reduce el volumen sanguíneo, lo que a menudo desencadena la hipotensión ortostática (sensación de mareo al incorporarse rápidamente).
- Efectos Secundarios de Medicamentos: Fármacos como diuréticos, antihipertensivos, sedantes, antidepresivos y ansiolíticos son, con frecuencia, los responsables. Estos pueden inducir la relajación de los vasos sanguíneos o comprometer directamente el sistema del equilibrio.
- Trastornos del Oído Interno: Afecciones como el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) son comunes, activándose con movimientos específicos de la cabeza.
- Hipotensión Postural: Una caída abrupta de la presión arterial al levantarse de una posición sentada o acostada, muy común y a menudo subestimada.
- Otras Condiciones de Salud: Incluyen la anemia, niveles bajos de azúcar en sangre (hipoglucemia), diversas afecciones cardíacas o las repercusiones de enfermedades crónicas preexistentes.
Es la interacción entre la deshidratación y los efectos de ciertos medicamentos lo que conforma este “factor oculto” o “enemigo silencioso”. Su impacto pasa inadvertido hasta que los episodios de mareo se convierten en una constante diaria, afectando significativamente la calidad de vida.