Muchas personas solo prestan atención a su cuerpo cuando surge un problema incómodo. Imagina despertar en medio de la noche con un dolor punzante en el dedo gordo del pie, arrastrándote lentamente hacia la cocina mientras tu familia duerme, esperando que nadie note tu cojera. Al principio, podrías atribuirlo a la edad o a una cena “pesada
