¿Experimentas dificultades para conciliar el sueño, te aquejan dolores articulares que limitan tu movilidad, o sientes que la ansiedad y un estado de ánimo decaído perturban tu descanso nocturno? Es posible que hayas escuchado sobre la práctica de disolver una pequeña cantidad de sal rosa del Himalaya en agua tibia antes de acostarse. Muchos usuarios reportan mejoras significativas: mayor sensación de descanso al despertar, menor rigidez matutina o una digestión más fluida. Este remedio casero, que utiliza la popular sal del Himalaya, se ha extendido ampliamente, especialmente en países como México, presentándose como una solución sencilla para diversas molestias comunes que suelen surgir a partir de los 45 años. Su preparación es variada, desde el conocido ‘sole water’ (agua saturada) hasta simplemente una cucharadita disuelta en un vaso de agua. Es crucial aclarar que no nos referimos a una panacea ni a un sustituto de tratamientos médicos. De hecho, muchas de las afirmaciones que circulan viralmente suelen ser exageradas: la ciencia actual no respalda que el consumo de sal del Himalaya antes de dormir cure o elimine de manera significativa afecciones como la diabetes, la depresión, la ansiedad o el dolor articular crónico. No obstante, existen ciertos mecanismos fisiológicos y usos tradicionales que podrían explicar por qué, al incorporarla con moderación, algunas personas perciben mejoras subjetivas. Acompáñanos a explorar este hábito desde una perspectiva realista y fundamentada en el conocimiento disponible.
¿Por qué este hábito es tan popular y qué beneficios subjetivos se reportan?

La sal del Himalaya se distingue por su composición, que incluye sodio, potasio, magnesio y pequeñas cantidades de otros oligoelementos. Es importante recalcar que la concentración de estos últimos, en una dosis de consumo realista, es mínima. Sin embargo, cuando se disuelve en agua y se ingiere antes de dormir, algunos individuos experimentan una serie de sensaciones positivas:
- Una mejora en la hidratación nocturna, ya que el sodio contribuye a una retención equilibrada de líquidos en el organismo.
- Una ligera relajación muscular, atribuida al magnesio, que podría mitigar calambres o tensiones musculares.
- Una digestión más fluida al despertar, gracias a un suave efecto osmótico que favorece el tránsito intestinal.
- Una sensación de mayor calma o un sueño de mejor calidad, especialmente en aquellos con desequilibrios electrolíticos leves.