Como oncóloga con años de experiencia acompañando a pacientes mayores de 60 años, veo todos los días cómo la alimentación diaria puede marcar una diferencia real en la forma en que el cuerpo se mantiene fuerte y protegido con el paso del tiempo. Después de los 60, nuestras células enfrentan más estrés oxidativo por el envejecimiento natural, la exposición acumulada al entorno y los cambios hormonales, lo que hace que sea clave elegir alimentos que aporten nutrientes protectores de manera constante.