¿Te encuentras agotado incluso después de una noche de “buen” sueño? ¿Esa sensación de letargo persistente no cede ni con tu café matutino? Es una realidad común para muchos adultos, especialmente a partir de los 40 o 45 años: el organismo comienza a demandar un apoyo nutricional constante, más allá de soluciones temporales o drásticas. Conceptos como “estrés oxidativo” o “salud celular” pueden sonar complejos o demasiado científicos. Sin embargo, su impacto se manifiesta en aspectos cotidianos: menor vitalidad, una recuperación más lenta y una creciente inquietud por el futuro. Sorprendentemente, la clave para revertir esta situación podría residir en algo tan modesto, económico y fácilmente accesible como las semillas. Te invitamos a seguir leyendo, porque al final te revelaremos una sencilla mezcla diaria que, aunque parezca increíble, ¡realmente funciona y se siente en tu cuerpo!
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